
Barberet & Blanc (B&B). Un gigante murciano en China
Que China ha sufrido una gran transformación no es una noticia. En los últimos 30 años, China se ha convertido en un gigante económico que ha transformado los tradicionales ejes comerciales del mundo. Estos cambios se han basado en una apuesta fuerte en la exportación de productos manufacturados aprovechando su inagotable fuente de trabajadores a precios competitivos. Pero estos cambios también han cambiado el mercado interior chino, furiosamente competitivo y en constante crecimiento. La demanda de los ciudadanos chinos ha aumentado tanto en cantidades, como en variedad de productos, afectando a todos los sectores desde la vivienda pasando por el transporte y claro que si las flores.
En el caso de la floricultura no se ha desarrollado un modelo con tan clara vocación exportadora como en otros sectores, ya que la demanda interna ha crecido tanto o más rápido que la propia industria. El mercado chino para las flores es sin duda el mayor a nivel mundial aunque el consumo per capita todavía esta muy lejos de los países desarrollados. En producción, China tiene la mayor área de cultivo bajo plástico del mundo, también en floricultura donde tienen la mayor área en cultivo de clavel (estimada en 2.000 Has).
Respecto al clavel, esta producción esta dirigida al consumo interno con gran demanda, pero hace algunos años que iniciaron procesos de exportación aunque esto todavía no supone ni el 5% de la producción total, aun siendo altamente competitivos en precio. El crecimiento anual de las exportaciones esta lastrado por la baja calidad del producto en comparación con el de otros países exportadores (Colombia por ejemplo), ya que los estándares de calidad del mercado interno son mínimos, y las producciones no están dirigidas únicamente a exportación, siendo además el nivel tecnológico y el rendimiento de los productores, en su mayoría pequeños campesinos, muy bajo. Esto hace muy difícil estructurar organizaciones para la exportación. De todos modos la demanda de calidad del mercado interior sigue aumentando rápidamente y en pocos años podrían convertirse en un gran país exportador. En floricultura el mercado chino todavía no esta maduro y sigue importando tecnologías, productos y variedades. La empresa murciana Barberet & Blanc, S.A. es el proveedor de variedades de clavel mas destacado. Su Director de Exportación, Ricardo Monzón, nos cuenta: “Nosotros empezamos a realizar ventas en China hace más de 20 años atendiendo demanda de empresas chinas que nos conocían como líderes europeos, pero realmente no se visitó hasta mucho más tarde. Cuando por fin tomamos conciencia de la dimensión del mercado apostamos por él y en la actualidad, podemos decir orgullosos que de cada 2 claveles que se consumen en China, uno es de Barberet & Blanc”.
Otra característica del mercado chino es la laxitud del respeto a la propiedad intelectual. Esto también se extiende a la floricultura, y además siendo de consumo interno aun más. China no contaba con una ley de protección de variedades hasta apenas hace 3 años, no era miembro de ningún acuerdo internacional para este fin tampoco. Y aunque esto está cambiando, todavía es un motivo de preocupación seria para los hibridadores de nuevas variedades para la floricultura. José Sosa, Director General de Barberet & Blanc, nos explica cómo gestiona estos riegos su empresa: “Los riesgos de propagación ilegal en este mercado son muy grandes, nosotros estamos protegiendo las variedades con la nueva ley china de protección, pero además firmamos acuerdos exclusivos con nuestros licenciados en China (cinco en estos momentos) para evitar la entrada de nuestras variedades en este mercado ilegal lo cual también va en su interés. Además mantenemos una política específica para este mercado, intentamos sacar nuevas variedades adaptadas al gusto de China, que aunque parezca mentira son muy similares al español, con flores de colores brillantes, grandes y con pétalo dentado”.







