Mañana viernes abre sus puertas el 27º Salón del Cómic de Barcelona, convertido ya en uno de los eventos más importantes en torno a la historieta de toda Europa.

El cómic, un medio de entretenimiento, comunicación y formación con más de un siglo de historia, vive un nuevo periodo de madurez con una oferta cada vez más variada y orientada a todos los públicos. No cabe duda de que algo se está moviendo: cada vez más editoriales que antaño sólo editaban libros convencionales incorporan títulos de historieta a su catálogo, con cómics que adaptan novelas de Paul Auster o narraciones de Edgar Allan Poe. Cada vez más autores españoles llaman la atención de la industria extranjera, hasta el punto de que el conocido magazine francés Bodoï ha publicado un artículo en el que plantea si España se está convirtiendo en El Dorado de la historieta europea.
Pero, ¿es entonces el cómic una industria cultural como el cine o la novela? ¿Hay negocio en el cómic? Claro que sí. Nos encontramos ante un mercado editorial reducido, pero fiel. El mercado existe, y el talento también. Cada vez se edita un número mayor de títulos, de una gran calidad. Falta quizá un impulso, y es que las propias editoriales españolas se visualicen a sí mismas como tal industria y sepan promover la creación de personajes y series con una continuidad propia, una de las claves del éxito en Francia, Japón o Estados Unidos. Solo de esa manera se creará una retroalimentación profunda entre la historieta española y el resto de medios de entretenimiento tal y como estamos viendo en otros países: la mayoría de éxitos cinematográficos made in Hollywood de los últimos años proviene de la adaptación de personajes emblemáticos del cómic. Lo mismo sucede en el mercado de los videojuegos, que se nutre constantemente de ideas y personajes procedentes de la historieta.
El tebeo español, en estos tiempos de crisis, vive un periodo dulce aunque sin duda puede dar un paso más allá, cimentando un mercado propio. Todo ello gracias al empuje del talento en estado puro de los autores de nuestro país, que inasequibles al desaliento han seguido dibujando y produciendo historias incluso cuando las posibilidades de publicación eran aún más escasas que las actuales. Han sido ellos los que han deslumbrado con su calidad a editoriales míticas a uno y otro lado del Atlántico como Marvel, DC Cómics o Dargaud. Es un reto para los editores españoles aprovechar todo el saber hacer que estos autores -que tuvieron que salir fuera- han ido acumulando, y crear productos que amplíen más y más el número de lectores de material autóctono, que debe abarcar todas las temáticas posibles: del tebeo infantil al de aventuras, del relato intimista y biográfico al cuento de terror o a la ciencia ficción…
Plataformas consolidadas como el Salón del Cómic de Barcelona son un gran trampolín para detectar las nuevas tendencias, hacer contactos, hacer llegar el trabajo de los dibujantes noveles a grandes editoriales de todo el mundo, profundizar la conexión entre el cómic español y su equivalente en el ámbito del cine, los videojuegos y el entretenimiento multimedia… Y cómo no, durante estos días, también la Fira se convierte en un inmenso mercado de tebeos en el que comprar desde aquel ejemplar que tuvimos y perdimos hasta la novedad más esperada.
En definitiva, toda una oportunidad para el talento y para las mentes creativas y emprendedoras.
Más información: www.ficomic.com